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Pagas por los clientes que vinieron este mes.

Un plan al mes, según cuántas tarjetas se movieron: la que entregaste y la que sellaste. La del cliente que no apareció no entra en la cuenta.

Los tres planes

Arranque

29.900 COP / mes

Hasta 100 tarjetas selladas al mes

Apenas estás armando la lista de los que vuelven.

299 COP por cliente que vino, si llenas el plan.

Ritmo

69.900 COP / mes

Hasta 300 tarjetas selladas al mes

La agenda ya se llena con clientes de siempre.

233 COP por cliente que vino, si llenas el plan.

Lleno

199.900 COP / mes

Hasta 1000 tarjetas selladas al mes

Visita corta y seguida: café, barbería de varias sillas.

200 COP por cliente que vino, si llenas el plan.

Son los mismos precios del inicio. Si cambian, cambian aquí y allá. No hay un precio distinto esperándote en WhatsApp.

Qué cuenta como tarjeta del mes

Una tarjeta entra en la cuenta del mes si recibió al menos un sello en ese mes calendario. Da igual si recibió uno o seis: cuenta una vez.

La tarjeta nueva nace con su primer sello puesto. Si le entregaste una tarjeta a alguien es porque ya compró, así que esa visita se sella de una y el cliente nunca ve la cuadrícula vacía. Eso quiere decir que la tarjeta cuenta desde el mes en que la entregas, vuelva el cliente o no. Un sello es un sello: no hay letra menuda.

Lo que no cuenta es la tarjeta quieta. Si tienes 600 repartidas y en octubre solo se movieron 180 —entre nuevas y selladas—, octubre fue de 180 tarjetas: plan Ritmo. Las otras 420 no te cuestan nada ese mes, y siguen vivas en el Wallet de su dueño esperando la próxima visita.

Instalar el pass no se cobra aparte, y reinstalarlo tampoco. Si el cliente cambia de teléfono, es la misma tarjeta.

El primer mes es el más caro

Te lo decimos ahora y no en la factura. El mes que montas el programa repartes de golpe tarjetas que en un mes normal habrías repartido en medio año, y todas cuentan. Después se calma: en adelante solo entran los que vuelven más los nuevos de ese mes.

Si vas a cargar 240 clientes de una en el plan Arranque, ese mes te sale en 113.900 COP contando las sueltas. En Ritmo te sale en 69.900 COP. Arranca en el plan que le quede a tu clientela, no en el más pequeño, y bájate al mes siguiente si sobra cupo. Bajar de plan no tiene multa ni permanencia.

La otra salida es repartir por tandas: las clientas de esta semana, las de la otra. No hay prisa, la tarjeta no caduca.

El piso

El mes más flojo cuesta 29.900 COP.

Ese es el mínimo y no lo escondemos. Es lo que cuesta que el programa siga vivo cuando la agenda está floja: los pass siguen en el Wallet de tus clientes, el estilo se actualiza solo y nadie pierde un sello. Las tarjetas quietas no te suman nada; el mes que nadie se mueve, pagas el piso y ya.

Tres negocios, en plata

Ejemplos de un mes normal, con el programa ya andando. No son facturas. Un spa con 40 clientas de siempre va en Arranque: 29.900 COP al mes. Son 748 COP por clienta que volvió. Con una visita extra al mes en todo el salón ya se pagó.

Una barbería con 120 clientes que vuelven cada tres semanas va en Ritmo: 69.900 COP, unos 583 COP por cliente. Una cafetería con 460 habituales va en Lleno: 199.900 COP, unos 435 COP por cliente. Entre más seguido vuelva la gente, menos te cuesta cada uno.

Cuánto cambia el volumen depende de tu oficio: un café llena el plan rápido y un spa lo llena despacio.

Si te pasas del plan

La tarjeta suelta, por encima del tope, cuesta 600 COP ese mes. Nadie te bloquea un sello por estar en el borde: el cliente que llegó se sella y la diferencia sale en la cuenta.

Pasarte un mes bueno sale barato; volverlo costumbre, no. Desde 167 tarjetas te conviene Ritmo, y desde 517 te conviene Lleno. Cuando cruzas ese punto dos meses seguidos te subimos de plan, no te dejamos pagando sueltas.

Por encima de 1000 tarjetas al mes, hablamos. Ahí ya no es un plan de lista.

Frente al cartón impreso

El cartón parece gratis porque su costo está repartido en sitios donde nadie lo suma. Puestos uno al lado del otro se ven así:

Cartón

  • Se paga la imprenta por adelantado, vuelva el cliente o no.
  • Se reimprime cuando se acaba el paquete o cambia el logo.
  • Se regala el sello que el cliente olvidó, por no pelear.
  • Se pierde el historial cuando se pierde el cartón.

Pass en Wallet

  • No se imprime nada y nunca hay que reimprimir.
  • Se paga un plan fijo que sabes desde el primer día.
  • Solo pesa la tarjeta que se movió ese mes; la quieta, no.
  • El historial se recupera con el teléfono del cliente.

Un sello regalado no es lealtad: es un descuento disfrazado de cuadrito. Si quieres el flujo de emitir, sellar y entregar, está encómo funciona.

No hay cobro el día del registro

Crear la cuenta no emite tarjetas y no abre una factura. Vecero revisa el negocio y lo activa a mano. Hasta que eso pase, no hay pass ni cobro, y el plan empieza a contar cuando cae el primer sello.

No hay pago en línea en el registro. El sitio te lleva a crear la cuenta o a WhatsApp. La conversación comercial es para dudas, no para pedirte un número que ya está escrito aquí.

Lo que no estás comprando

Los tres planes traen el mismo producto. El grande no sella distinto ni desbloquea un tablero: solo te caben más clientes de siempre. No hay funciones bajo llave y no hay puntos que caducan. Hay una regla: N visitas, una recompensa.

No hay app. El cliente guarda el pass en Apple Wallet o en Google Wallet, el que ya tenga en el teléfono. Está explicado enWallet.

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