El mismo sello, cuatro relojes distintos.
Emitir, sellar y entregar funciona igual en los cuatro oficios. Lo que cambia es cada cuánto vuelve el cliente, y de ahí sale todo lo demás.
El error más caro al armar un programa de lealtad es copiar el número de otro negocio. Ocho visitas son cuatro meses en una barbería y casi un año en un spa. La misma cartilla, en dos oficios distintos, es un programa que se completa y un programa que nadie termina.
Por eso cada oficio tiene su propia página: el ritmo real de visita, qué recompensa no te come el margen, en qué momento de la visita conviene sellar y quién lo hace. Debajo está el resumen; adentro está la cuenta.
Los cuatro oficios
- SpasCitas separadas por semanas, tarjetas que tardan medio año en llenarse y un cartón que no sobrevive al vestier.
- BarberíasEl oficio más regular de los cuatro, y el único donde la lealtad suele ser a una persona y no al local.
- Salones de bellezaEl menú más largo de los cuatro oficios, y por eso el único donde hay que decidir qué cuenta como visita.
- CafeteríasEl ritmo más rápido y el ticket más bajo. Aquí sellar tiene que caber dentro de la fila.
Lo que no cambia
N visitas, una recompensa.
Una sola regla activa. El cliente no se crea una cuenta: su identidad es el teléfono, en tu negocio. El pass viveen Apple Wallet y hoy no hay versión para Android. Un sello no se deshace.
¿Y si mi negocio no está en la lista?
Si el tuyo cuenta visitas —un lavadero, un taller de uñas, una veterinaria, un restaurante de barrio— la mecánica es la misma y el producto no cambia. Las cuatro páginas existen porque son los oficios donde ya sabemos cómo se comporta la cadencia, no porque el resto quede por fuera.
Empieza por cómo funciona para ver el flujo completo, y por precios para la cuenta. Si tu duda es de oficio y no de producto, escríbenos por WhatsApp y la resolvemos antes de que armes la regla.